Ansiedad: La carga silenciosa

El día de hoy quiero hablarte sobre un tema muy particular, que ¡ojo! Vamos a ponernos un poco más serios. 

Como algunos de ustedes sabrán (o no) soy psicóloga por profesión y aunque no es mi trabajo actual, la psicología es algo que simplemente no puedes abandonar: está en todos lados mientras haya personas presentes.

El día de hoy quiero hablar de la ansiedad. Algunas personas pasan la vida de una manera relajada y sencilla, observan los problemas, los desglosan y los solucionan (en el mejor de los casos) o los toleran, por defecto. Sin embargo, otro grupo de personas no son así. La otra parte de la población, somos, como me gusta llamarlo: “pensadores compulsivos“.

Surge un problema, alguna situación incómoda, o algo que se sale de nuestro control y nuestro estado anímico y mental ya saltó por la ventana. Tenemos pensamientos rumiantes sobre aquél incidente que va dejando un hoyo en el estómago y una sensación de cansancio.

Sin ponernos muy técnicos, la ansiedad está acompañada por el nerviosismo, el cansancio, el mal humor, dificultad para dormir y preocupación excesiva. Puede incluso transportarse al nivel corporal produciendo problemas gastrointestinales (agruras, estreñimiento), taquicardia (pulso cardiaco acelerado), dolor muscular, perdida de cabello, somnolencia, etc. O en la conducta, como morderse las uñas, tricotilomanía, etc. 

¿Te has sentido alguna vez de esta manera? Todos en algún momento de nuestra vida podemos llegar a sentirnos así y es normal. 

El trabajo, la familia, la vida conyugal, las amistades, los estudios, etc. Todos los aspectos naturales en nuestra vida presentan diferentes etapas y altibajos. Es natural y esperado reaccionar a ellos de diversas maneras, la ansiedad puede ser causada por alguna situación de estas. Sin embargo  cuando estos síntomas se han alargado en tiempo suficiente como para interferir en tu vida cotidiana, es muy importante que les prestes atención. Tu cuerpo, tu mente, tu corazón… están tratando de decirte algo y necesitas ponerlo en palabras.

Quiero presentarte algunas herramientas que pueden ayudarte a superar esta etapa en tu vida:

  • Terapia psicológica, muy importante porque un psicólogo puede ayudarte a darle forma a tus pensamientos y reorganizarlos;
  • La religión y mejorar tu espiritualidad, porque la salud espiritual y una relación con Dios es parte de una salud integral;
  • El arte, porque te puede ofrecer herramientas nuevas de expresión;
  • El ejercicio, porque un cuerpo saludable produce endorfinas, que son la química necesaria para la felicidad;
  • etc.

En la medida en que aprendas a amarte, cuidarte y expresarte sanamente con la ayuda de las herramientas mencionadas, te ayudará a ir dejando atrás esa ansiedad y a descubrir una mejor versión de ti mism@.

Sin más por ahora, quiero decirte que eres suficiente, tienes suficiente, sabes suficiente… Entiende que eres suficiente y que está bien no tener todo en control. No permitas que los pensamientos negativos se apoderen de ti. 

Me despido y les dejo mucho cariño.

Frida. ♡♡♡

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